25 SEPTIEMBRE / MARK ROTHKO
Descrito por muchos como un genio de la pintura, Markus Rothkovitz nació en Rusia en 1903 y siendo un niño, su familia emigró a Oregon, Estados Unidos, escapando del antisemitismo que ya comenzaba a imperar.
En la década de 1920 Markus se movió a Nueva York y a pesar de haber tenido una formación artística, él siempre se consideró como un autodidacta. Un pintor que tuvo sus aproximaciones al surrealismo y al expresionismo, pero que llegó a un estilo único, completamente personal, que lo hizo destacar en el expresionismo abstracto y desde 1940 comenzó a firmar sus obras como Rothko.
Después de la Segunda Guerra Mundial, decidió que era tiempo de ir deshaciéndose de la cuestión figurativa para centrarse en la llamada “pintura de campos de color”. Ya con el expresionismo abstracto establecido, el rumbo de su trabajo tomaría una dirección definitiva con la abstracción personal.
Su creación, tan diferente y trascendental, se fundamenta en rectángulos sin bordes perfectos y que gritan color a todo pulmón, mucho color. Así, sus obras suelen ser de grandes dimensiones y se basan en rectángulos de diferentes colores que van paralelamente de arriba hacia abajo con las orillas no completamente rectas en la unión de los mismos. Pareciera como si estos rectángulos flotaran en un fondo liso.
A pesar de ser considerado junto con Pollock el mayor representante de la abstracción estadounidense, él no se veía como un pintor abstracto, todo lo contrario. De hecho decía que no le interesaban en lo absoluto las relaciones entre colores y formas y, que lo único que le importaba, era expresar las emociones básicas del ser humano tales como la tragedia, el éxtasis y la fatalidad. Y para mucha gente, lo logró. Se dice que el trabajo de Rothko habla mucho más allá del intelecto, apela a los sentimientos, no a lo racional.
Rothko llegaría a ser considerado piedra angular del arte estadounidense. Bajo el cobijo de Peggy Guggenheim su éxito llegaría al mayor nivel. Sin embargo, a finales de la década de 1960, sumido en una enorme depresión, pintaría una serie de obras con acrílico negro y finalmente se quitaría la vida en 1970.
Fue un hombre muy culto, influido de sobremanera por Nietzsche y la mitología griega. A través de la pintura, afirmaba, podía adentrarse en el mundo de la filosofía, la música, la literatura.
Deleitarse observando la obra de Rothko no es suficiente. Hay que intentar comprenderlo. Hay que sumergirse en lo más íntimo del propio ser y entender así lo que encierran esos rectángulos llenos de color: esas emociones básicas de las que hablaba: sus emociones, las nuestras, las de todos.
Si quieres conocer más de las pinturas de Rothkko, puedes entrar a las páginas de distintos museos donde su obra está en exhibición:
MoMA: https://www.moma.org/
Museo de Arte Moderno de San Francisco: www.sfmoma.org
Instituto de Arte de Chicago: https://www.artic.edu/
Museo Mteropolitano de Arte de Nueva York: https://www.metmuseum.org/
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En SaveAs admiramos la obra de Rothko y compartimos la pasión por expresar lo que deseamos a través de mucho, mucho color.